Sonámbulo Asesino: El Caso Kenneth Parks y la Ley
28/02/2025 · Actualizado: 17/02/2026

¡Increíble pero cierto!
El sonambulismo ha fascinado y desconcertado a la humanidad durante siglos. La capacidad de realizar acciones complejas mientras se está dormido desafía nuestra comprensión de la conciencia y la responsabilidad. Pero, ¿puede realmente un sonámbulo cometer un crimen atroz sin ser consciente de ello? El caso de Kenneth Parks es uno de los más impactantes y controversiales en la historia legal, dejando a la justicia y a la comunidad científica en un profundo dilema. Este caso, y otros similares, han puesto a prueba los límites de nuestra definición de culpabilidad y han generado un intenso debate sobre la naturaleza del sueño y la mente humana. La complejidad de la situación reside en la aparente contradicción entre la gravedad de las acciones y la falta de intención consciente que se alega.
La controversia que rodea a los crímenes cometidos en estado de sonambulismo no es nueva. A lo largo de la historia, se han presentado casos que han desafiado las leyes y las creencias sobre la responsabilidad penal. El caso de Kenneth Parks, sin embargo, se destaca por su peculiaridad y las consecuencias legales que tuvo, marcando un precedente significativo en la jurisprudencia. Nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad legal cuando los actos criminales ocurren en el reino del inconsciente.
¿Qué es el sonambulismo?

El sonambulismo, también conocido como noctambulismo, es un trastorno del sueño no rápido que se caracteriza por la realización de actividades motoras complejas mientras la persona está dormida. A diferencia de los sueños, que ocurren durante el sueño REM (Rapid Eye Movement), el sonambulismo se produce en las fases de sueño profundo, no REM. Durante estos episodios, el individuo puede levantarse de la cama, caminar, hablar, comer, vestirse o incluso realizar actividades más complejas, todo esto sin estar completamente despierto ni consciente de sus acciones. La persona sonámbula está en un estado intermedio entre el sueño y la vigilia.

Aunque se considera un trastorno relativamente benigno en la mayoría de los casos, el sonambulismo puede ser peligroso si la persona se lesiona durante la caminata o si sale de casa y se expone a riesgos externos. La frecuencia y la duración de los episodios de sonambulismo varían considerablemente entre individuos. Algunos pueden experimentarlos solo ocasionalmente, mientras que otros pueden tener episodios recurrentes que interfieren con su vida diaria y la de sus familiares.
Factores que lo desencadenan
El sonambulismo puede ser provocado por una variedad de factores, que a menudo interactúan entre sí. El estrés y la ansiedad son factores desencadenantes comunes, ya que pueden alterar los patrones de sueño y aumentar la probabilidad de episodios de sonambulismo. La falta de sueño o la interrupción del sueño, como despertarse abruptamente, también pueden contribuir al desarrollo de este trastorno.
El consumo de alcohol o drogas, así como ciertos medicamentos, puede afectar negativamente el sueño y desencadenar episodios de sonambulismo. Los factores genéticos también juegan un papel importante, ya que existe una predisposición familiar al sonambulismo. Las investigaciones sugieren que ciertos genes pueden influir en la regulación de los ciclos del sueño y aumentar la vulnerabilidad a este trastorno. Finalmente, ciertas condiciones médicas, como la apnea del sueño o el síndrome de piernas inquietas, también pueden estar asociadas con el sonambulismo.
El sonambulismo y la responsabilidad legal


El vínculo entre el sonambulismo y la responsabilidad legal es una cuestión compleja y controvertida. Tradicionalmente, el derecho penal requiere que un acusado tenga la intención o el conocimiento de sus acciones para ser considerado culpable de un delito. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando alguien comete un acto criminal mientras está en un estado de sonambulismo, completamente inconsciente de lo que está haciendo? La dificultad radica en probar que la persona estaba realmente en estado de sonambulismo en el momento del crimen y que no tenía control sobre sus acciones.
La defensa basada en el sonambulismo es rara y a menudo difícil de probar, ya que requiere una sólida evidencia médica y testimonios de expertos para demostrar la ausencia de intención y conciencia. Los tribunales deben equilibrar cuidadosamente la necesidad de proteger a la sociedad de los actos criminales con el derecho del individuo a no ser castigado por acciones que no realizó voluntariamente.
La ciencia detrás del sonambulismo
Los estudios neurocientíficos han demostrado que durante el estado de sonambulismo, las funciones cerebrales responsables del control consciente y la toma de decisiones están significativamente alteradas o suprimidas. La actividad cerebral se asemeja más a la de una persona que duerme profundamente que a la de una persona que está despierta. Las áreas del cerebro involucradas en la planificación, la intención y el control motor voluntario muestran una actividad reducida, mientras que las áreas responsables de las acciones automáticas y los reflejos se vuelven más prominentes.
Esta disfunción cerebral explica por qué las personas en estado sonámbulo pueden realizar acciones complejas sin ser conscientes de ello y sin tener la capacidad de inhibir comportamientos inapropiados o peligrosos. Aunque algunas áreas del cerebro pueden estar funcionando, el "piloto automático" toma el control, permitiendo movimientos y acciones sin la supervisión de la mente consciente. Esta es una de las razones por las que es tan difícil, si no imposible, para un sonámbulo interrumpir una acción una vez que ha comenzado.

Casos documentados de conductas extrañas
A lo largo de la historia, se han documentado numerosos casos de personas que han realizado actividades sorprendentes y, a veces, inquietantes mientras dormían. Estos relatos incluyen desde cocinar comidas elaboradas hasta conducir vehículos a gran velocidad, todo ello sin recordar nada al despertar. Algunos casos involucran la realización de tareas complejas como escribir cartas, limpiar la casa o incluso interactuar con otras personas.
Estas conductas extrañas ilustran la capacidad del cerebro para continuar procesando información y ejecutando acciones incluso durante el sueño profundo. Sin embargo, es importante destacar que la mayoría de estas acciones son relativamente inofensivas y no implican ningún daño a la persona o a los demás. Los casos que involucran actos violentos o criminales son extremadamente raros, pero son los que generan la mayor controversia y atención pública.
El caso de Kenneth Parks
¿Quién era Kenneth Parks?
Kenneth Parks era un hombre canadiense de 23 años con una vida aparentemente normal hasta que su vida dio un giro trágico. Trabajaba como contable y vivía con su novia y sus padres. Sin embargo, Parks sufría de graves problemas de insomnio y una creciente ansiedad debido a dificultades financieras y laborales. Su historial médico revelaba un patrón de trastornos del sueño que se habían agravado en los meses previos al incidente.
La presión económica y la incertidumbre laboral lo habían sumido en un estado de estrés crónico, lo que afectó negativamente su calidad de sueño. Además, Parks había comenzado a experimentar episodios de ansiedad y pánico, lo que exacerbó sus problemas de sueño. Estos factores, combinados con un posible componente genético, lo predispusieron al sonambulismo.
La impactante noche del crimen
La noche del 23 de mayo de 1987, Kenneth Parks se levantó de su cama en un estado de sonambulismo, desencadenado probablemente por una combinación de estrés, falta de sueño y posiblemente un factor desencadenante desconocido. Condujo 23 kilómetros hasta la casa de sus suegros, donde los atacó brutalmente. Parks apuñaló a su suegra, Donna Parks, que falleció a causa de las heridas, e intentó asesinar a su suegro, Ron Parks, quien, a pesar de las graves lesiones, logró sobrevivir.
Lo más sorprendente de todo es que, después de cometer el crimen, Parks condujo hasta la comisaría de policía con las manos cubiertas de sangre y confesó el crimen a los oficiales presentes, sin tener ningún recuerdo del incidente. Este comportamiento, completamente inusual y perturbador, fue un indicativo clave de su estado de alteración mental en el momento del ataque. Su total falta de recuerdo de los hechos y su posterior confesión ante las autoridades fueron cruciales para argumentar su defensa.
El juicio y la defensa legal
El juicio de Kenneth Parks fue uno de los casos más mediáticos y controvertidos en la historia legal canadiense. La defensa argumentó que Parks estaba en un estado de sonambulismo completo cuando cometió el crimen, lo que significa que carecía de la intención y la conciencia necesarias para ser considerado culpable de asesinato. Para respaldar esta argumentación, la defensa presentó pruebas médicas y testimonios de expertos en trastornos del sueño, que demostraron la historia de Parks de problemas de sueño y su vulnerabilidad al sonambulismo.
La fiscalía, por su parte, argumentó que Parks era responsable de sus acciones y que su estado de sueño no lo eximía de la culpabilidad. Se presentaron pruebas que cuestionaban la credibilidad de la defensa y sugerían que Parks había actuado intencionadamente. Sin embargo, después de un largo y arduo juicio, el jurado declaró a Parks inocente de asesinato, un fallo histórico en la jurisprudencia que generó una gran controversia y debate público.
Casos similares de crímenes cometidos en estado de sonambulismo
El caso de Kenneth Parks no es un caso aislado. A lo largo de la historia, se han presentado otros casos en los que personas han cometido actos violentos o criminales sin ser conscientes de sus acciones debido al sonambulismo. Estos casos plantean desafíos legales y éticos similares, obligando a los tribunales a determinar la responsabilidad penal de personas que actúan en un estado de alteración mental.
Si bien estos casos son relativamente raros, su impacto en la jurisprudencia y la comprensión pública del sonambulismo es significativo. Cada caso requiere una evaluación cuidadosa de las circunstancias específicas y la presentación de pruebas médicas y testimonios de expertos para determinar si el acusado estaba realmente en un estado de sonambulismo en el momento del crimen.
Otros casos famosos
- Jules Lowe (Reino Unido, 2001): Lowe mató a su padre en estado de sonambulismo y, tras una evaluación psiquiátrica, fue absuelto de cargos criminales y se le ordenó internamiento en una institución mental. Este caso destacó la importancia de la evaluación psiquiátrica en casos de sonambulismo criminal.
- Scott Falater (EE. UU., 1997): Falater apuñaló a su esposa más de 40 veces, alegando sonambulismo. Su defensa argumentó que él estaba en un estado de sonambulismo, pero el jurado lo condenó por intento de asesinato. Este caso puso de manifiesto la dificultad de probar el sonambulismo en un contexto legal y la escepticismo que rodea a estas defensas.
- William Harding (EE. UU., 1988): Harding mató a su esposa y a su hija en su cama mientras dormía, alegando que lo hizo en estado de sonambulismo. Fue declarado no culpable por demencia. Este caso, aunque no directamente relacionado con el sonambulismo, ilustra cómo las enfermedades mentales pueden afectar la responsabilidad penal.
La opinión de los expertos
Los especialistas en trastornos del sueño coinciden en que el sonambulismo extremo puede, en raras ocasiones, llevar a comportamientos inusuales y peligrosos, pero enfatizan que sigue siendo un fenómeno poco comprendido. Si bien se sabe que el sonambulismo puede afectar la capacidad de una persona para controlar sus acciones, la probabilidad de que conduzca a actos violentos es extremadamente baja. Los expertos advierten contra la generalización y la estigmatización de las personas que sufren de este trastorno.
La investigación científica continúa explorando los mecanismos neurobiológicos del sonambulismo y los factores que pueden aumentar el riesgo de comportamientos peligrosos. Comprender mejor este trastorno puede ayudar a desarrollar estrategias de prevención y tratamiento más eficaces, así como a mejorar la comprensión legal y social de las personas que lo padecen.
Preguntas frecuentes
¿El sonambulismo puede llevar a actos violentos?
En casos extremadamente raros y específicos, sí. Sin embargo, es importante destacar que la mayoría de las personas que sufren de sonambulismo no cometen actos violentos. Está ligado a factores como el estrés, los trastornos del sueño, el consumo de ciertas sustancias o la presencia de condiciones médicas subyacentes. La probabilidad de violencia es significativamente baja.
¿Cómo se puede diagnosticar el sonambulismo?
El diagnóstico del sonambulismo se realiza a través de una evaluación exhaustiva del historial médico del paciente, incluyendo sus patrones de sueño, niveles de estrés y posibles factores desencadenantes. Se suelen solicitar estudios del sueño (polisomnografía) en clínicas especializadas para monitorizar la actividad cerebral, los movimientos oculares y las ondas cerebrales durante el sueño y confirmar la presencia de episodios de sonambulismo.
¿Es posible prevenir el sonambulismo?
Si bien no siempre es posible prevenir completamente el sonambulismo, existen medidas que pueden ayudar a reducir la frecuencia y la gravedad de los episodios. Estas medidas incluyen reducir el estrés mediante técnicas de relajación, mantener una buena higiene del sueño (establecer horarios regulares de sueño, crear un ambiente propicio para el descanso), evitar el consumo de alcohol o drogas que puedan afectar el sueño, y tratar cualquier condición médica subyacente que pueda estar contribuyendo al trastorno.
¿Cuál fue la sentencia de Kenneth Parks?
Kenneth Parks fue absuelto de cargos de asesinato debido a que se demostró, a través de pruebas médicas y testimonios de expertos, que actuó en un estado de sonambulismo en el momento de cometer el crimen. Sin embargo, permaneció bajo observación psiquiátrica durante un tiempo.
¿Existen tratamientos para el sonambulismo?
Sí, existen varios tratamientos disponibles para el sonambulismo. Estos incluyen terapia cognitivo-conductual (TCC) para abordar los factores de estrés y la ansiedad que pueden desencadenar los episodios, medicación para regular el sueño y reducir la frecuencia de los episodios, y cambios en el estilo de vida para mejorar la higiene del sueño y promover un descanso reparador. En casos severos, puede ser necesario el uso de dispositivos de seguridad para prevenir lesiones durante los episodios de sonambulismo.
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